domingo, 10 de abril de 2016

EL ROGAROU


“Rougarou” es el nombre con que, dentro del folclore norteamericano, se denomina al mismo tipo de hombre-lobo que, en la mitología de ciertas comunidades francesas, se conoce como “loup-garou”, nombre compuesto por loup, que significa “lobo”, y garou, palabra que expresa la idea de un hombre que se transforma en animal.
“Rougarou” y “loup-garou” designan así a la misma criatura, no obstante en el folclore de Norteamérica el mito adquirió ligeras particularidades, por lo que es mejor hablar de “rougarou” para evitar confusiones, aunque en la práctica se sigan usando ambos nombres indistintamente.
En cuanto a su aspecto, el rougarou luce como un ser con cuerpo de hombre y cabeza de lobo. Dicen que vaga por los bosques y campos buscando a su presa en la oscuridad de la noche, que sus ojos son rojos y están inyectados de sangre, que puede correr de pie aunque suele merodear acechante a cuatro patas, deteniéndose y olfateando hacia izquierda y derecha en actitud depredadora; y, sobre todo, dicen que está sediento de sangre.
El rougarou en el folclore de Luisiana
Fueron los misioneros y colonos franceses quienes, al llegar a Luisiana (actual estado sureño de Estados Unidos situado en el delta del río Misisipi) en el siglo XVII, trajeron con ellos la creencia en el loup-garou, el cual fue principalmente conocido, tiempo después, como “rougarou” aunque siempre se le ha llamado de ambas formas, sabiéndose que los dos nombres hablan de la misma criatura. Según el estudioso Barry Jean Ancelet, la leyenda del rougarou es bastante común en Luisiana, zona en donde muchos se refieren al rougarou simplemente como el “monstruo”.
En las comunidades cajún, grupo étnico formado de exiliados de Acadia (antiguas colonias de Nueva Francia) en el s. XVIII, de Luisiana se cree que el rougarou ronda por los pantanos alrededor de Acadia y la Gran Nueva Orleans. Dentro de estas comunidades la leyenda se usó por generaciones como un instrumento para controlar a los niños, a quienes sus mayores les decían que el rougarou vendría a devorarlos si se portaban mal, cosa que no resultaba poco creíble para los niños teniendo en cuenta que, entre los mismos adultos, estaba difundida la creencia de que aquel que rompiese las reglas religiosas de la Cuaresma por siete años seguidos se transformaría en un rougarou.
Cierta versión de la leyenda dice que el rougarou es un hombre que ha sido condenado a una maldición de 101 días en los cuales, durante el día, se ve constreñido a ocultar su situación y a alejar toda sospecha de él para así no correr el riesgo de ser asesinado. Durante esos 101 días el rougarou se alimentará de sangre y asesinará animales, sobre todo vacas y cabras por ser éstas presas fáciles. Sin embargo lo peor de todo viene al final de los 101 días, momento en el cual necesitará beber la sangre de otro ser humano para así volver a ser normal de nuevo después de haberle pasado la maldición a aquel miserable que usó para sanarse, el cual a su vez buscará a otro ser humano al final de sus 101 días de rougarou y así la maldición perdurará a través de los tiempos indefinidamente…
Los primeros colones franceses trajeron desde su país natal la leyenda del loup-garou que posteriormente evolucionó hasta formar la palabra rougarou. Otra versión mucho menos difundida en Luisiana dice que el rougarou es un tipo de jinete sin cabeza e incluso hay cierta versión que plantea que el rougarou es un producto de la brujería puesto que un rougarou sólo puede, o bien ser una bruja que se transformó a sí misma en rougarou, o bien ser alguien que fue maldecido por una bruja y, a consecuencia de esa maldición, se transformó en rougarou.
Finalmente y aunque sólo como elemento del folclore actualmente muerto, existió alguna vez la creencia abiertamente absurda de que a veces, en las noches oscuras y llenas de fuerte viento, los rougarous iban, sobre lomos de murciélagos gigantes, a reunirse un extraño baile en el que participaban gran cantidad de estos hombres lobo…
El rougarou en el folclore nativo americano
Aunque los nativos se refieren al licántropo como “rugaru” (muy parecido a “rougarou”), aquel nombre no expresa palabra alguna propia de la lengua ojibwa ni está vinculado a ningún idioma propio de tribus nativas cultural o geográficamente cercanas; mas, como sí se ve, tiene mucha semejanza con el francés “loup-garou”.
En el folclore de los nativos americanos existe la leyenda del wendigo, leyenda que fue relatada en una corta y popular historia de Algernon Blackwood. En la historia de Blackwood, toda persona que tenga la desgracia de ver a un wendigo será convertida en uno de estos infames y monstruosos seres.
Semejante a la versión del wendigo de Blackwood es aquella versión de la leyenda del rougarou según la cual toda persona que vea a un rougarou se transformará en uno de ellos y tendrá que vagar indefinidamente por los bosques en ese estado.
Podría así surgir la impresión de que ambas leyendas están unidas pero, según el especialista Peter Matthiessen, el rougarou es una leyenda independiente y su principal diferencia con el wendigo es que, mientras que el wendigo es temido y está primordialmente asociado a la esfera del terror, el rougarou es considerado por los nativos como un ser sagrado que está en sintonía con la Naturaleza y la Madre Tierra.
Algunas veces la gente ha creído erróneamente que el rougarou podría tratarse de Pie Grande, pero los especialistas descartan la existencia de elementos a partir de los cuales se pueda postular dicha identificación en el marco del folclor indígena o nativo.

http://www.escalofrio.com/n/Hombres_Lobo/El_Rougarou_-_Hombre_Lobo_Norteamericano/El_Rougarou_-_Hombre_Lobo_Norteamericano.php

viernes, 8 de abril de 2016

LAS MANOS NEGRAS DEL ORBIGO


El 10 de abril de 1978, 45 niños gallegos y 4 adultos que volvían de excursión a Vigo encontraron la muerte ahogados en el río Órbigo cuando el autocar en el que viajaban se precipitó por un puente de la actual N-525 a su paso por Santa Cristina de la Polvorosa (Zamora). Fue el accidente de autocar más grave de los registrados hasta ahora en España. En el verano de 1991, una familia de Vitoria aparca su roulotte debajo del mismo puente sin saber que allí ocurrió la tragedia. Tras la cena, la madre y los niños duermen en la caravana y el padre lo hace fuera en una tienda de campaña junto a otro hijo. Por la noche, a las tres de la madrugada, la madre oye pasos ligeros fuera y cree que es un animal. Golpea la pared de chapa para ahuyentarlo. 

En respuesta, las paredes de la caravana tiemblan con fuertes manotazos, dados con rabia, como si quince o veinte personas golpearan a la vez. El terror se apodera de ellos. Quieren gritar y no pueden. Los golpes duran diez minutos. Cuando al final logran despertar a los de la tienda de campaña, el padre sale en auxilio creyendo que les roban. Entonces los golpes paran de repente. No ven a nadie. Al día siguiente, la familia queda estupefacta. Todas las paredes de la caravana tiene las marcas negras de manos pequeñas, como de niños. Incluso en el techo. Cuando cuentan lo ocurrido en el pueblo, un vecino no muestra ninguna extrañeza. Dicen que decenas de campistas han escuchado allí sonidos de niños jugando entre risas, sollozos y, a veces gritos desgarradores.Otro misterio sin respuesta. http://www.heraldo.es/noticias/sociedad/2013/07/14/la_habitacion_510_del_corona_aragon_protagonista_libro_misterio_241915_310.html

jueves, 7 de abril de 2016

LA CASA DEL MISTERIO EN EL VORTICE DE OREGON


Entre los sitios curiosos y llenos de misterio en los pueblos de los Estados Unidos está El Vórtice de Oregon, la cual es una polémica atracción ubicada en Gold Hill, en Oregón. Para algunos, los escépticos, la casa construida allí en 1.904 para funcionar como una oficina de análisis de oro, lo que ofrece es pura ilusión óptica. Para los propietarios del lugar, allí se puede observar un fenómeno paranormal propio del área al ser un sitio lleno de magnetismo. En este caso, lo describen como una fuerza de succión que funciona como un remolino o una masa giratoria de aire, o en la forma de una columna visible o en espiral, como si fuera un tornado.
Esta casa es conocida como la Casa del Misterio, pero su historia data de antes de su costrucción. 
De hecho se remonta a la época de los nativos americanos pues le llamaban el área prohibida e impedían que sus caballos transitaran por allí e incluso dicen que los animales se niegan a entrar. Después en la década de los 20, un geólogo e ingeniero de minas, John Litster, fue quien realizó un análisis científico de la casa; y estaba tan sorprendido por lo que vió como para permanecer allí por el resto de su vida realizando todo tipo de pruebas. Lo que descubrió, nunca los sabremos por que quemó todas sus notas antes de su muerte ocurrida en 1959.
Los fenómenos que describen que se pueden apreciar es por ejemplo que las brújulas se comportan de forma errática y la gente que está en una posición relajada, se puede pivotar hacia adelante y hacia atrás con un intervalo de 22 segundos . Otro efecto evidente es el de los cambios aparentes en el tamaño de los objetos y las personas. En algunas áreas del vórtice, cuando dos personas se colocan uno frente a otro, a lo largo de un plano norte - sur, cada persona va a ser más baja cuando se encuentra en el lado izquierdo en comparación a cuando se encuentra a la derecha. El vórtice se clasifica como un punto de misterio, en donde algunas leyes de la física están temporalmente detenidas como resultado de una confluencia de los campos magnéticos.

http://escapadasyvacaciones.blogspot.mx/2012/09/la-casa-del-misterio-en-el-vortice-de.html

martes, 29 de marzo de 2016

CROATOAN


La historia de la primera colonia inglesa de Norteamérica sigue fascinando a investigadores y cronistas a lo largo de los últimos 400 años.. La historia comienza en 1585, cuando el comandante Arthur Barlowe, junto con un pequeño grupo de pioneros arribó a la isla de Roanoke, frente a las costas de la actual Carolina del Norte, EE.UU. A pesar de que en un primer momento la relación con los nativos no era mala, pronto se truncó y comenzaron las tiranteces; así que cuando el corsario Sir Francis Drake arribó a la isla en 1856, el pequeño grupo de expedicionarios partió rumbo a Inglaterra con el pirata. Poco después, Sir Richard Grennville volvió a Roanoke con provisiones para el pequeño grupo de colonos, pero al no encontrar allí a nadie volvió a Inglaterra no sin antes dejar en la isla a un grupo de 15 soldados para mantener la guarnición. 

Se cree que este pequeño grupo sufrió las acometidas de los indios locales y partió rumbo a Inglaterra, sea como fuere, nunca mas se volvió a saber acerca de estos 15 hombres. Un año después, el 22 de julio de 1587, un grupo de 118 colonos (90 hombres, 17 mujeres y 11 niños) llegaron de nuevo a Roanoke, con la intención de llevar a cabo un segundo intento de colonizar la isla y establecer un asentamiento permanente en las Américas. El viaje estaba comandado por John White (que ya había estado en la primera expedición a la isla), financiado de nuevo por el magnate Sir Walter Raleigh y bajo el patrocinio de la corona inglesa. El día 18 de agosto nació el primer niño ingles en América, fue en realidad una niña, Virginia Dare, hija de Eleonor W. Dare y nieta de John White. Las primeras semanas después del asentamiento de los colonos todo se prometía, cuanto menos, esperanzador. Las relaciones con los clanes indígenas no parecían ser hostiles. La tribu de los Croatoans se mostraba bastante colaboradora con el asentamiento inglés y la tribu de los Secatoans, si bien se mostraban mas reacios, tampoco parecían manifestarse hostiles, aunque se habían negado a reunirse con los ingleses. Sin embargo los problemas comenzaron a finales del mismo año 1587, cuando el colono George Howe apareció muerto en una playa cercana cuando había salido solo a cazar cangrejos. Pronto se especuló con la posibilidad de que alguna de las tribu de la isla le hubiese asesinado, así que ante el desagradable acontecimiento, y unido a que los recursos de la colonia comenzaban a escasear, John White dejo atrás a su hija y su nieta y se embarcó rumbo a Inglaterra para informar a la reina Isabel I y recoger algunos suministros. Cuando White regresó a Londres, se vio atrapado en la capital británica por la guerra contra España y la falta de fondos por parte de la corona. Pronto se percato que volver a Roanoke no seria posible hasta que la contienda terminase.

 Pasaron tres largos años hasta que John White pudo poner pie de nuevo en la isla de Roanoke, fue el 18 de agosto de 1590, justo cuando su nieta cumplía 3 años… y entonces comenzó el misterio. Y es que lo que White se encontró a su regreso, fue que los 117 colonos que había dejado allí hacia tres años, habían desaparecido sin dejar rastro. Las casas de dos plantas y techos de paja que se habían construido estaban totalmente desmanteladas y los establos, donde se alojaba el ganado, vacíos. Lo único que los colonos habían dejado en el lugar fueron dos tumbas (una de ellas probablemente perteneciente a George Howe), una misteriosa palabra escrita en uno postes de la fortaleza “Croatoan” y las letras “Cro” talladas en la corteza de un árbol cercano. Eso fue lo único que quedó de una población de mas de 100 personas. No había indicios de batalla ni hambre y no se encontró tampoco ninguna cruz maltesa (signo que se había pactado con los colonos para determinar que habían sido victimas de un ataque foráneo). Todo esto hizo suponer a White que los colonos se habrían mudado a la capital de la tribu de los Croatoans y allí mezclado con la población local; no pudo comprobarlo. Una gran tormenta se abalanzó sobre el poblado poniendo en grave peligro tanto a la expedición, como al buque que les había llevado a Roanoke. 

El capitán del barco advirtió a White que debían partir de manera inmediata si querían conservar sus vidas y la integridad del navío. Regresó a Inglaterra y comenzó así la leyenda de la “colonia perdida” que aun hoy en día permanece en el misterio. Las hipótesis se sucedieron desde entonces tratando de encontrar una explicación sobre el destino y el paradero de la “colonia perdida”. La primera idea fue que los colonos, ante la falta de provisiones, se mudaran a la capital de los Croatoans. Esta idea no es concluyente, pues no se sabe por que alguien escribió solo “Cro” en uno de los arboles, lo que podría indicar que la colonia se había ido de manera tan apresurada que, quien fuera, no fue capaz de terminar de escribir el mensaje. Se especuló con la posibilidad de un ataque externo, bien por parte de los nativos o de los españoles, pero tampoco es concluyente por que no se halló ninguna cruz de malta en el asentamiento (lo que indicaba que habían sido victimas de un ataque). La posibilidad de que los colonos hubiesen decidido emprender el viaje de vuelta a Inglaterra tampoco es concluyente, pues hubiesen dejado constancia de sus planes y de la fecha de su partida. Se barajó la posibilidad de que hubiesen sucumbido al ataque de alguna tribu caníbal (de ahí que no se encontrasen restos de seres humanos), pero es muy poco probable pues no se tiene constancia de la existencia de ningún clan caníbal en la zona. Recientemente se encontró una nueva hipótesis, la de que los colonos se hubiesen mezclado con la tribu de los Lombee, pues estos individuos presentan rasgos caucásicos (como tez pálida y ojos claros), pero los estudios de ADN que se llevaron a cabo en la Universidad de Texas no arrojaron resultados concluyentes. Es decir, a día de hoy, continua siendo un completo misterio la desaparición de la colonia perdida y permanece en el enigma que significaba aquella misteriosa palabra tallada en la madera “Croatoan”. Y eso no es todo, la palabra esta asociada a extrañas desapariciones de ciudadanos de EE.UU. desde la fecha, aunque en este caso, realidad y leyenda se entrecruzan de tal manera que no es posible discernir donde termina la historia real y donde empieza el mito: poco antes de su muerte en 1849, y después de unos días en que estuvo desaparecido sin que aun hoy se tenga explicación de por que, Edgar Allan Poe fue encontrado deambulando por las calles de Baltimore susurrando la palabra “Croatoan”; la misma palabra se encontró garabateada en la revista de Amelia Earhart después de su desaparición en 1937; tallada en el poste de la cama donde el celebre autor de historias de terror Ambrose Bierce durmió antes de su desaparición en Mexico en 1913; rayado en la pared de la celda donde el famoso asaltador de diligencias Negro Bart habitaba antes de ser puesto en libertad y desaparecer en 1888; escrito en la ultima pagina del diario de a bordo del buque Carroll A. Deering cunado encallo, sin nadie a bordo, en el cabo Hatteras (no muy lejos de lo que había sido Roanoke Island) en 1921… La ultima hipótesis es la menos aceptada al implicar cierto grado de explicación sobrenatural. Y es que esta tesis aboga por que la palabra “Croatoan” tallada en el lugar donde estaba la colonia, no era la solución al enigma, sino una pista, y que sería esta tribu quien tendría la respuesta. Los Croatoans eran un pueblo fuertemente espiritista y que llevaba a cabo rituales, según cuentan, para que los muertos volviesen de sus sepulturas y ayudar en las cosechas. 

La versión de la tribu es que por aquella época, de manera súbita, las especies de vida silvestre de los bosques comenzaron a morir de manera inexplicable. Según sus creencias, esto se debía a que se había liberado sobre la tierra un espíritu maligno y poderoso (que ellos asociaban a una especia de reptil o serpiente). Este espíritu, se habría apoderado de los colonos de tal manera que comenzaron a asesinarse y devorarse los unos a los otros y afirman que fue la propia niña recién nacida quien llevo la “plaga” a sus tierras al estar poseída por esa especie de demonio. De ser cierta la leyenda de los Croatoans al respecto de la suerte que corrieron los miembros de aquella “colonia perdida”, la celebración que aun hoy perdura en EE.UU. llamada acción de gracias, tal vez no fue un festín de pavo, sino de seres humanos. ¿Fue la colonia perdida victima del ataque de un espíritu maligno que empujó a sus ciudadanos a devorarse los unos a los otros en una “locura” similar a lo que sería una “plaga zombie“? A día de hoy, el misterio de la desaparición de 117 personas en los albores de la historia de EE.UU. sigue siendo un completo enigma.

http://www.mundodesconocido.es/croatoan-la-leyenda-de-la-palabra-maldita.html

jueves, 28 de mayo de 2015

¿ROMANOS EN MEXICO?

Acerca de una medalla «romana» de Tatatila, México

Las monedas antiguas y medievales son uno de los indicadores arqueológicos más informativos acerca de la existencia de contactos intra e interculturales, debido a que en su mayoría tienen bien establecidas las fechas de acuñación, así como los periodos y las áreas básicas de circulación. Esto, a su vez, permite determinar en términos más precisos que con otros tipos de artefactos, la época y las culturas entre las que ocurrió alguna especie de comunicación. Sin embargo, en la polémica sobre los contactos transoceánicos precolombinos, el argumento numismático ha tenido un valor muy escaso. 

Excepto el llamado «penny vikingo» de Goddard, en el Estado de Maine, discutido por Bourque y Cox (1981), hasta el presente no se ha publicado ninguna otra pieza numismática del Viejo Mundo encontrada en contexto precolombino fidedigno. Aun más, Epstein (1980), en un extenso y sutil estudio sobre 40 casos de monedas antiguas y medievales del Viejo Mundo halladas en el continente americano, ha observado que 16 de los hallazgos examinados —o sea, el 40% del número total— tuvieron lugar después de la Segunda Guerra Mundial, lo cual coincide con el «boom» del coleccionismo de tales monedas en América y hace pensar más bien en una importación y extravío recientes. Semejante posibilidad tampoco ha sido descartada por Genovés (1972: 73-75) en su investigación sobre una moneda de Ptolomeo III o IV descubierta en 1939, durante ciertos trabajos de excavación en la vieja playa de Fort-de-France, Martinica. Hasta el presente, en México se conocen unos pocos hallazgos de objetos del Viejo Mundo de posible importación precolombina (Batres 1908, Mason 1951, Heine-Geldern 1961, García Payón 1961, Hristov y Genovés 1998a, 1998b, 1999, 2001, entre otros), pero ninguno de dichos datos tiene que ver con piezas numismáticas. Afinales de 1994, el arqueólogo Mario Navarrete, entonces director del Museo de Antropología en Jalapa, llamó la atención de Romeo Hristov sobre una medalla de bronce de apariencia romana, procedente del estado de Veracruz. 

La información disponible es, lamentablemente, incompleta y no del todo fiable; no obstante, esperamos que su publicación pueda resultar de cierto interés para los arqueólogos interesados en el problema de los contactos transoceánicos precolombinos. 

El hallazgo: procedencia y descripción 

En 1991 le fue ofrecida para su venta al Museo de Antropología de Jalapa una medalla de bronce, cuya factura y estilo hacían pensar en un posible origen romano. Según su propietario, dicha medalla se descubrió durante unas excavaciones no controladas en un asentamiento prehispánico, localizado en los alrededores del pueblo de Tatatila, Veracruz (Fig. 1; posiblemente se trata del asentamiento indicado en mapa por García Payón 1971: 507, 510). Debido a la falta de relación directa con las obras de arte prehispánico exhibidas en el museo, el curioso objeto no fue comprado, pero Mario Navarrete tomó algunas fotografías que publicamos aquí (Figs. 2 y 3). La descripción del objeto es la siguiente:
Anverso. -Cabeza del emperador Antonino Pío (138-161 d.C.) de perfil hacia la izquierda, con corona de laurel. La leyenda alrededor del retrato es: IMP CAES T AEL HADR AN-TONINVS AVG PIVS. Reverso. -Una figura masculina a caballo, avanzando hacia la derecha (probablemente representación del mismo emperador) y leyenda: PONT-MAX. Gráfila punteada alrededor de la figura del jinete. Diámetro: 47 mm.

Estado de conservación: regular. 

Según la opinión de Curtis Clay, experto en monedas romanas de Harlan Berk Ltd., Chicago (comunicación personal de Romeo H. Hristov 1996), la pieza en cuestión es muy similar a dos medallas de bronce del emperador Antonino Pío (Gnecchi 1968, Tavola 48: 1-2), aunque la considerable diferencia entre el diámetro promedio de estas últimas (36 mm) y el de la medalla de Tatatila (47 mm) y, ante todo, el lugar poco común donde se efectúo el hallazgo no excluyen la posibilidad de fraude. A partir de 1995, hemos intentado localizar en diversas ocasiones al propietario de la medalla con el fin de averiguar in situ las circunstancias del descubrimiento y hacer un examen directo del objeto, para aclarar las dudas con respecto a su autenticidad. Desafortunadamente, las notas que contenían su nombre y dirección habían sido extraviadas y los intentos mencionados no tuvieron éxito. 

Discusión y conclusiones 

Si hay algo seguro con respecto al hallazgo de Tatatila, es que éste no es —o por lo menos no lo es sobre la base de los datos que tenemos por ahora— una evidencia positiva de la existencia de contactos transoceánicos precolombinos. La falta de información suficiente sobre el contexto de procedencia de la medalla, las dudas sobre su autenticidad y la ignorancia acerca de su paradero actual dejan abiertas demasiadas posibilidades de equívocos y dificultan en extremo su correcta interpretación.
De hecho, en las últimas décadas tales hallazgos no muy bien documentados han dado lugar a varias situaciones embarazosas. Por ejemplo, Buttrey (1980: 12) menciona «...una moneda romana descubierta recientemente durante las excavaciones de una tubería de agua [en una casa particular en los Estados Unidos]. Mientras que el dueño de la casa llevaba a cabo el trabajo, su vecino, profesor de estudios clásicos,lo hizo más interesante ‘sembrándole’ una moneda romana barata en un lugar donde fácilmente la pudiera encontrar —y la encontró». Andrews y Boggs (1967) describen otra confusión parecida con una figurilla de colmillo de hipopótamo, descubierta cerca de la ciudad de Colón, El Salvador, en «un suelo sin huella de disturbios a casi dos metros de profundidad». No obstante, después de una investigación cuidadosa, el objeto resultó haber sido manufacturado y extraviado a mediados del siglo XIX.
Por otro lado, también existen datos que impiden descartar a la ligera la idea de una posible importación precolombina de la medalla. Entre dichos datos hay dos que merecen una atención particular: (1) El descubrimiento de un asentamiento romano fechado entre los siglos I a.C. y IV d.C. en las islas Canarias (Atoche Peña et al. 1995). Como es bien sabido, alrededor de las islas mencionadas se originan una serie de corrientes marítimas que podían haber arrastrado algún barco antiguo hasta las Antillas o el Golfo de México, como ha sucedido varias veces desde el siglo XVI en adelante (Alcina Franch 1955: 878, 1969: 16-17).
(2) El origen y la cronología de la medalla de Tatatila son muy similares a los de una cabecita de terracota de aparente origen romano, descubierta en una ofrenda funeraria de México central (García Payón 1961, Heine-Geldern 1961). Tanto la hipótesis de importación transatlántica precolombina de la cabecita, como la cronología del siglo II o III d.C., sugerida por su análisis estilístico, se han visto reforzadas por una investigación reciente (Hristov y Genovés 1999, Schaaf y Wagner 2001, Hristov y Genovés 2001); no obstante, las lagunas en la información actual sobre la medalla hacen imposible elegir, objetiva e imparcialmente, entre las diferentes posibilidades de cómo y cuándo pudo haber llegado a México.

Revista Española de Antropología Americana 213
2005, vol. 35, 207-240

miércoles, 13 de mayo de 2015

EL MISTERIO DE LA BIBLIA MALDITA


La Edad Media es una época que, a día de hoy, guarda un halo de oscurantismo favorecido por los escritos que aún se preservan de la época. Precisamente uno de estos truculentos libros es el «Codex Gigas», una gigantesca Biblia cuya autoría se desconoce y que, según cuenta la leyenda, fue escrita por el mismísimo Lucifer. Así lo afirman, al menos, varios medios internacionales como el «Daily Mail», donde también se ha señalado que la historia de esta tétrica y misteriosa obra de arte ha logrado volverse viral en las diferentes redes sociales.
Actualmente, de esta Biblia se sabe que sus gigantes dimensiones (92 × 50,5 × 22 cm) la convierten en el libro medieval más grande hasta la época. A su vez, se sabe que fue elaborada en el SXIII por un único hombre, que pesa 74 kilogramos (lo que hace que deba ser manipulada entre dos personas) y que, a día de hoy, se encuentra en un museo de Estocolmo.
Sin embargo, no se conoce a ciencia cierta quién fue su autor -en sus páginas únicamente se encuentra un tipo de letra- y cómo logró escribir sus 624 páginas sin mostrar ningún signo de fatiga a la hora de escribir cada carácter (algo que han determinado los expertos en base a la excelente caligrafía). Finalmente, también se desconoce por qué aparece dibujado en su interior un gigantesco diablo.
La extraña leyenda
Tan desconcertante es el origen de este libro que cuenta con su propia leyenda. Esta empieza con un monje al que, tras saltarse sus votos, sus compañeros le impusieron el castigo de escribir una gigantesca Biblia para su monasterio en una sola noche.
En caso contrario, sería ajusticiado y bajaría directamente al infierno. Nuestro protagonista comenzó con mucha motivación su tarea pero, al darse cuenta de que era un trabajo imposible, decidió vender su alma a Satanás a cambio de que le ayudase a terminar su objetivo. Lucifer puso una última condición: debía dibujar un gran diablo en las páginas interiores del libro.
Con todo, esto no es más que una leyenda y, lógicamente, los expertos abogan por la teoría de que el «Codex Gigas» fue elaborado por un monje que se recluyó durante un mínimo de 5 años. A su vez, no son pocos los historiadores que apoyan la teoría de que el copista pudo ser castigado a crear este gigantesco libro como penitencia por haber cometido algún pecado.
Con todo, uno de los misterios que no desvelan estas teorías es cómo le fue posible a este monje usar siempre el mismo tipo de tinta en todas sus páginas (cuando era habitual que este fuera cambiando con el paso de las semanas).
A nivel temático, el «Codex Gigas» contiene cinco textos en su interior, a los que se añade la Biblia. El libro comienza con el Antiguo Testamento y es seguido por obras del S.I d.C. elaboradas por el historiador Flavio Josefo. Finalmente, termina con el Antiguo Testamento.
A día de hoy, sus páginas están custodiadas por la Biblioteca Nacional de Estocolmo, lugar desde el que se afirma que el libro pudo ser elaborado en un monasterio benedictino de Bohemia a principios del S.XIII.

http://www.abc.es/cultura/20150512/abci-biblia-maldita-lucifer-codex-201505121425.html

LA PIRAMIDE DEL FASCIO


A la mente sobrevienen las pirámides construidas en tiempos de los faraones en Egipto o en las culturas precolombinas como la maya y la azteca. Pero sí, excepciones las hay y no tan lejanas en el tiempo. En el puerto del Escudo se asienta una grandilocuente pirámide que honra a los soldados italianos que murieron en batalla en la campaña de la toma de Santander. En los más de trescientos nichos, ya no quedan ni los huesos que fueron expatriados hace tres décadas. El Monumento a los Italianos fue mandado construir por Franco.
Noam Chomsky, a sus cortos doce años, escribió una pequeña historia sobre la Guerra Civil Española que más bien, era «un lamento por el surgimiento del fascismo». Benito Mussolini, el 'Duce', envió soldados italianos para ayudar a la victoria de la sublevación militar contra la II República encabezada por el general Franco. En el puerto de El Escudo, una vez superada la cima a 1.011 metros de altitud, se alza una fantasmagórica pirámide, conocida como el Monumento a los Italianos. De aquella ofensiva en 1937 para la toma de Santander ('liberar' según la terminología de los nacionales) fallecieron en combate más de tres centanares de soldados trasalpinos. Franco ordenó levantar en 1939 esta mole donde serían enterrados los súbditos de Mussolini. En los nichos y tumbas ya sólo queda un lúgubre recuerdo, porque a mediados de los 70 fueron repatriados los huesos a Italia.
La pirámide, que se yergue como mudo testimonio de una guerra fraticida, aún no ha sido demolida. Está situada en un descampado, sutilmente rodeado por pinos y circundado por alambre de espino. Varios carteles recuerdan que se trata de un coto privado de caza, por lo que el paso está, en un principio, prohibido. No es necesario acercarse al pie de la construcción para sentir escalofríos por su singularidad y por lo que representa. Sus dimensiones, unos 20 metros de altura, y preguntarse qué hace un monumento así en un lugar como ese o cuál es el significado de la gigantesca letra 'M' que preside el conjunto, convierten a la pirámide en una visión lisérgica de la historia de España. La respuesta la encontrarán aquéllos que se acerquen hasta la estructura y accedan al interior. La imagen es sobrecogedora: ante los ojos del visitante se desplegan 360 nichos, todos vacíos, pertenecientes a otros tantos soldados italianos que, en el verano de 1937, colaboraron con las tropas golpistas de Franco en lo que debía ser la conquista de Santander. En el sótano se localizan otras 12 tumbas, más espaciosas, pertenecientes a los oficiales que también fenecieron en la batalla que tuvo lugar en estos mismos terrenos del puerto de El Escudo. Conocido esto, el significado de la citada 'M' de la pirámide queda al descubierto: es la 'M' de Mussolini, ideólogo del fascismo dentro de Italia, y dictador que durante su mandato estableció un régimen cuyas características fueron el nacionalismo, el militarismo y la lucha contra el comunismo, combinadas con la estricta censura y la propaganda estatal. Mussolini se convirtió en un estrecho aliado de Hitler durante la Segunda Guerra Mundial. El conde Galeazzo Ciano, yerno del dictador y ministros de Exteriores, se acercó a estos parajes aledaños al embalse del Ebro en 1939 para supervisar los entierros de los soldados fascistas italianos. La pirámide fue mandada levantar por Franco dos años antes, en 1937, y en su construcción participaron, como era habitual, prisioneros republicanos. La construcción poliédrica es un vestigio del pasado más cercano, un túmulo que, desprovisto de su significado político, puede parecer una excentricidad de las que pueblan las carreteras de España.
Debido a su valor estratégico en la proximidades del puerto tuvieron lugar significativas acciones militares. La más importante de ellas fue durante la contienda civil, en el que un importante frente republicano de 22 batallones estuvo apostado en las alturas del Escudo para impedir el paso a Cantabria del bando nacional. Tras la caída de Bilbao y de su 'Cinturón de Hierro' y durante la batalla de Santander fuerzas nacionales apoyadas por tres divisiones italianas capturaron la posición el 17 de agosto de 1937 permitiendo el avance hacia Santander, que es tomada nueve días después. Luena fue zona de paso de contingentes militares republicanos hacia las líneas del frente de la zona de Burgos. Además sufrió en su suelo la batalla por el control del puerto de El Escudo en la que la División 23 de Marzo italiana venció a la División 55 Montañesa de Choque. Antes de llegar a la capital cántabra, los italianos alcanzaron la capital municipal, San Miguel de Luena
La intervención de Mussolini en España tuvo un alto precio en vidas humanas. Los muertos italianos pronto se convirtieron en mártires, trofeos de la causa fascista. Sus lugares de reposo fueron, muy pronto, convertidos en 'ambientes de memoria' y presencia fascista en España. Las ceremonias funerarias y los homenajes de agradecimiento por su contribución a la causa de los rebeldes fueron auténticos esfuerzos para mantener viva una memoria de los vencedores, una historia y un recuerdo que era la que le interesaba perdurar y mantener al régimen franquista. Fueron unos espacios en los que se intentó, a través de monumentos, capillas votivas, epitafios, pinturas, cipos, cruces y símbolos fascistas, perpetuar un recuerdo selectivo, el de los vencedores sobre los vencidos, para intentar que nunca cayera en el olvido. El Monumento a los Italianos del puerto de El Escudo, un ejemplo auténticamente paradigmático, se mantiene aún en pie con una 'M' monumental de Mussolini: «¡Creer! ¡Obedecer! ¡Combatir!».

http://www.eldiariomontanes.es/20091206/region/luena/piramide-fascio-20091206.html

EL SILLON DEL DIABLO


El Sillón del Diablo pasaría desapercibido en la sala 14 del Museo de Valladolid, entre el resto del mobiliario del siglo XVI, si no fuera por la leyenda maldita que se sienta sobre él. Hoy una cinta de seda disuade a los visitantes de descansar en él, pero en otro tiempo llegó a estar colgado en un rincón de la sacristía de la Capilla Universitaria, fijado a la pared a una respetable altura y boca abajo, para que nadie cometiera la misma imprudencia que los dos infelices bedeles que aparecieron muertos entre sus brazos.
Así al menos lo contó Saturnino Rivera Manescau en las «Tradiciones Universitarias (Historias y Fantasías)» que publicó en 1948. El investigador y profesor universitario recogió la terrorífica historia que ronda a este sillón frailero, llamado así por ser habitual en ambientes monásticos y religiosos.

La silla habría pertenecido al licenciado Andrés de Proaza, un médico «reputado en su ejercicio profesional como hombre que realizaba notables curaciones» en aquel año de 1550 en el que el cirujano Alfonso Rodríguez de Guevara estableció en Valladolid la primera cátedra de anatomía de España. El prestigioso cirujano granadino impartió durante 20 meses en un aula de la universidad sus lecciones, que incluían la disección y estudio anatómico de cadáveres procedentes del Hospital de Corte y del de la Resurrección.
Andrés de Proaza era uno de los más constantes asistentes a las clases. Se murmuraba que ejercitaba la magia en el sótano de su casa, situada en la calle de Esgueva. Los vecinos aseguraban que por la noche se escuchaban gemidos y que el río, al que daba la trasera de la casa, «llevaba teñidas sus aguas de rojo, como de sangre que en él se hubiera vertido, y se hubiera coagulado en largos filamentos, que flotaban y se perdían en la corriente».
Los rumores aumentaron aún más con la desaparición de un niño en el vecindario. Cuando las autoridades registraron la vivienda, encontraron los restos del pequeño al que el médico «había practicado, en una locura de investigación y de estudio, la disección en vivo, la vivisección, como confesara ante la autoridad», contaba Rivera Manescau.
La maldición del sillón Durante el proceso, el acusado aseguró que no había practicado la hechicería, pero alertó de que tenía un sillón que le había regalado un nigromante de Navarra al que salvó de la persecución que realizó fray Juan de Zumárraga en 1527. Sentándose en esa silla se recibía «luces sobrenaturales para la curación de enfermedades», pero quien se sentara en él tres veces y no fuera médico moriría, así como quien destruyese el sillón.
A Andrés de Proaza lo ahorcaron y sus bienes fueron a parar a un trastero de la universidad. Allí encontró el sillón un bedel, que se lo llevó para descansar durante la larga espera de las clases y a los tres días fue hallado muerto, sentado en él. También el bedel que lo sustituyó siguió su misma suerte a los tres días de haber tomado posesión de su cargo. Fue entonces cuando se recordaron las palabras de Proaza y se acordó colgar la silla en la capilla, de forma que nadie pudiera volver a usarla.
Allí permaneció hasta que fue derribado el antiguo edificio de la Universidad. El Sillón del Diablo pasó a formar parte de las colecciones del Museo Provincial en 1890 y al menos desde 1968 se expone en sus salas «como un exponente más del mobiliario del siglo XVI», según señala Eloísa Wattenberg.
«Es una silla de brazos de roble con asiento y respaldo de cuero trabajados con dibujos, con la particularidad de que es desmontable», describe la directora del museo, que añade: «Tiene dibujos geométricos, pero no hay nada cabalístico en ella».
Aunque Rivera Manescau decía no creer en la leyenda, no aconsejaba a nadie que se sentara en ella. «¡Lo mejor de los dados, es no jugarlos!», decía. Sin embargo, Wattenberg asegura que «hay gente que ha pedido permiso para pasar la noche sentada en el sillón», una petición que, «naturalmente», se les ha denegado. La respuesta hubiera sido la misma si se hubiera tratado de cualquier otra silla, pero ¿habrá salvado el Museo a más de uno? Quien crea en la leyenda seguro que lo piensa.
«La leyenda tiene mucho que ver con la cueva de Salamanca» La leyenda, que debió ser transmitida oralmente en el ambiente universitario hasta que Saturnino Rivera Manescau la fijó en su libro, «tiene mucho que ver con la cueva de Salamanca donde el diablo impartía clases, también sentado», afirma Luis Díaz Viana, antropólogo vallisoletano del CSIC y autor del libro «Leyendas populares de España» (La esfera de los libros, 2008). «Son leyendas universitarias relacionadas con el aprendizaje inmediato y mágico del conocimiento y con la sospecha sobre los aspectos diabólicos del saber», continúa el profesor del Instituto de Lengua Literatura y Antropología, que explica cómo todo el conocimiento que se alzara contra la fe o fuera en paralelo a ella se volvió sospechoso en la Edad Media. «Los propios universitarios eran sospechosos», dice el antropólogo que abordó un estudio sobre «El diablo en la universidad: la tradición erudita de la magia».
Díaz recuerda que hubo un tiempo en el que no era nada fácil distinguir hasta dónde llegaba la magia y hasta dónde el saber. «Estas historias hablan de la pasión por aprender, por saber más, como en el mito de Fausto, por alcanzar ese conocimiento que te puede conceder un atractivo hacia el otro sexo o la juventud. Y en ese deseo se pacta con el diablo, que se caracteriza por haber cruzado líneas que no había que cruzar».
En el caso del sillón vallisoletano se suma el recelo que suscitaban las disecciones, ya que entrar en el cuerpo humano era un tema muy delicado -«¿qué pasaba con el alma?»-, pero tanto en esta leyenda como en la de la cueva de Salamanca, que según Díaz pudo pesar en ella, «lo fundamental es la idea de que tomar un atajo para el saber trae malas consecuencias».
Es posible que existiera Andrés de Proaza, pero en la leyenda «la verdad histórica suele ser absolutamente irrelevante» porque «lo que plantea es algo que podría pasar» y el relato suscita «la reflexión». A juicio de Díaz, es más probable que los rumores a los que se daba vueltas y que pululaban en el boca a boca se adjudicaran a un personaje para hacerlo más verosímil y no que éste diera origen al relato. Una leyenda como la del sillón del diablo, anclada a un personaje, a un sitio y a un objeto concreto, cuenta con éxito seguro. «Está bien inventada», considera.

 http://www.abc.es/cultura/20150507/abci-sillon-diablo-201505051414.html

EL HOMBRE QUE VIVIO 12 AÑOS ENTRE LOBOS


La primera vez que Marcos Rodríguez Pantoja se sentó frente a un plato de sopa no supo qué hacer. Lo miró detenidamente, ahuecó la palma de su mano y la introdujo en él. El contacto con el líquido hirviendo le hizo pegar un salto y el plato acabó hecho trizas en el suelo. Corría el año 1965 y él tenía 19 años, pero hacía más de una década que no se sentaba frente a un ser humano que le ofrecía algo para comer. Venía de pasar 12 años solo en medio de la sierra, con lobos, cabras, serpientes y otros animales como única compañía. "Los animales eran mi familia, mis amigos, todo"
Cuando era pequeño –"yo tendría unos 6 o 7 años", recuerda- su padre, que se había vuelto a casar, lo vendió a un cabrero que se lo llevó a Sierra Morena, un lugar agreste y de difícil acceso en el sur de España, para ayudar a un viejo pastor a cuidar su rebaño.
Al poco tiempo el pastor murió y Marcos se quedó solo. Más asustado de la gente -después de años de maltratos y golpizas que le propinaba su madrastra- que de la soledad del monte, Marcos nunca intentó regresar, hasta que lo encontró la Guardia Civil en el 65 y se lo llevó por la fuerza a Fuencaliente, un pequeño pueblo a los pies de Sierra Morena. Aunque ya han pasado casi 50 años, Marcos todavía recuerda vívidamente su paso por la sierra y el impacto que le produjo el regreso.
En el monte
Para mí aquello era la gloria porque ya no me pegaban palizas Marcos "Al principio yo lo pasé muy mal. No sabía qué comer, le tenía miedo a los animales y al viejo. Pero después nos hicimos amigos y con los bichos también. Y así fue como empecé a sentirme muy bien. ¡Me sentía estupendamente!, le dice Marcos a BBC Mundo. "Para mí aquello era la gloria porque ya no me pegaban palizas", añade. Lo poco que le enseñó el pastor antes de morir fue suficiente para que no pasase hambre. Aprendió a cazar conejos y perdices con trampas hechas de palillos y hojas, y a despellejar a los animales para aprovechar su carne y su piel.
"Para comer me guiaba por los bichos. Lo que comían ellos lo comía yo", cuenta. "Los jabalíes comían unas patatas que estaban enterradas. Las encuentran porque las huelen. Cuando iban a desenterrarlas yo les tiraba una piedra, ellos se escapaban y entonces yo me robaba las patatas". Librado a su suerte, Marcos estableció un vínculo especial con los animales. "Un día me metí en una lobera a jugar con unos cachorritos que vivían allí y me quedé dormido. Cuando desperté, la loba estaba cortando carne de ciervo para los cachorros. Yo traté de quitarle un pedazo, porque también tenía hambre y me pegó un zarpazo", dice imitando el gesto de la loba. "Cuando terminó de alimentar a sus cachorros, me miró y me tiró un trozo de carne. No quería tocarlo porque pensé que me iría a atacar, pero me lo fue acercando con el hocico. Lo cogí, lo comí y ella se me acercó. Pensé que me iba a morder, pero sacó la lengua y me empezó a lamer. Después de eso, ya era uno más de la familia. Íbamos a todos lados juntos", recuerda. Marcos cuenta además que tenía una serpiente como compañera. "Vivía conmigo en la cueva de una mina abandonada. La crié de pequeñita. Le había puesto unas ramitas para hacerle un nido y le daba leche de las cabras. Me seguía a todos lados y me protegía", asegura Marcos. Los jabalíes comían unas patatas que estaban enterradas. Las encuentran porque las huelen. Cuando iban a desenterrarlas yo les tiraba una piedra, ellos se escapaban y entonces yo me robaba las patatas. Marcos ¿Pero nunca te sentías solo?, le pregunto. "Nooooo", dice enfático. "Me sentía un hombre feliz porque tenía todo lo que quería, yo no conocía otra cosa. Yo me sentía solo cuando no sentía a los bichos, porque por la noche siempre hay un bicho que canta”, me cuenta y, acto seguido, se pone a imitar el sonido del ciervo, el zorro, el búho y otros animales que le hacían compañía. Cuando contestaban, "yo me iba a dormir tranquilo porque sabía que no me habían dejado solo". Así, los sonidos y los gruñidos fueron ganándole espacio a las palabras hasta que dejó de hablar. John Ssabunnya Rochom Pngieng: hallada en 2007 en una localidad remota del noroeste de Camboya. Cuando la encontraron andaba desnuda, con el pelo largo y en cuatro patas. Se cree que pudo haber pasado 18 años en la selva. John Ssabunnya (en la foto): vivió desde los dos años en la selva de Uganda, criado por monos. Fue encontrado en 1991 cuando tenía 14 años. A John le gusta cantar y practicar deportes.
Hoy, Marcos habla hasta por los codos. Y quizá sea por su manera de expresarse y porque Marcos es a todas luces un gran contador de cuentos –sabe exactamente cuándo hacer una pausa, cuando un ruido o un golpe seco para aumentar la tensión dramática que de por sí la historia ya tiene- que me pregunto cuán cierta es su historia. ¿Pueden acaso los lobos y los hombres ser "amigos" o las serpientes "fieles protectoras"? "Lo que ocurre es que Marcos no cuenta lo que sucedió, sino lo que él cree que sucedió”, señala Gabriel Janer Manila, escritor y antropólogo de la Universidad de las Islas Baleares, en España, que hizo su tesis sobre el caso de Marcos y 30 años más tarde publicó una novela juvenil sobre su vida. "Pero eso es lo que hacemos todos: presentamos nuestra visión de los hechos", acota. "Cuando Marcos ve una serpiente y le da leche, y luego la serpiente vuelve, él dice que es su amiga. La serpiente no es su 'amiga'. Va porque él le da leche. Él dice 'ella me protege' porque está contando lo que él cree que ha sucedido”. Y esta forma de interpretar los hechos, su imaginación -y su inteligencia-, fue lo que le permitió sobrevivir en la soledad de la sierra, explica el antropólogo. No hay que olvidar tampoco que conocía muy bien el entorno, agrega. "Ya llevaba un adiestramiento en las formas de vida de allí. Vivía con sus padres en pleno bosque. Hacían carbón y le obligaban a recoger bellotas todos los días". Testigos Cómo era Marcos Rodríguez en 1977
Fue gracias a Janer Manila que el caso de Marcos se dio a conocer. Después de toparse con la historia por casualidad se entregó a estudiarla de lleno. Janer Manila escuchó y filmó a Marcos diez años después de que regresara de la sierra. En las grabaciones se ve a un hombre joven describiendo con candidez sus aventuras, aliviado de que por fin alguien quisiera escucharlo. "Mi primera impresión fue de asombro. Era un joven agradable con ganas de comunicarse con la gente, a pesar de sus limitaciones. Había empezado a decepcionarse de las personas y a descubrir que muchas no eran inocentes", recuerda. "Pero al principio, cuando la oí, no me la creía. Pensaba: 'no puede ser'. Pero el relato era tan coherente y tan bien contado, y además, cada vez que volvía a contarlo usaba las mismas palabras. Así que yo me dije 'tengo que verificar todo esto'". Tras finalizar su grabación con Marcos, Janer Manila viajó a los lugares que él le había nombrado y habló con la gente que lo conoció.
Muchos –no todos quisieron hablar por temor a que quedara en evidencia la injusticia que se había cometido contra Marcos- ofrecieron un testimonio clave que le permitió al antropólogo corroborar la veracidad de varias partes de la historia. "Hablé con gente que lo había tratado cuando lo encontraron, con las personas que lo acogieron en su casa, con la empleada que lo bañó por primera vez, con el seminarista que se ocupó de él... Toda esta gente me describía su forma de ser, destacaban su carácter salvaje, su ignorancia del mundo social y su incapacidad para cumplir con ninguna regla en un juego. El relato coincidía con el de Marcos", afirma Janer Manila. "Y cuando lo he visto contar su historia después", dice en referencia a las entrevistas que Marcos dio hace algunos años después del estreno en 2010 de la película "Entrelobos" de Gerardo Olivares, inspirada en su historia, "él no ha cambiado su relato".
¿ES POSIBLE RECUPERARSE? LO QUE DICEN LOS EXPERTOS
Gabriel Janer Manila, antropólogo: "Marcos rompió su vínculo con la sociedad en un momento clave. Un niño necesita recibir los estímulos necesarios para crecer en todos los sentidos, en inteligencia, afectividad, imaginación... Marcos no pudo recibirlos y por eso hay aspectos de su personalidad que están bloqueados a consecuencia de la marginación. Podrá tener unas relaciones sociales mas o menos agradables o ser feliz, pero no se va a recuperar nunca". Héctor Rifá Burrull, psicólogo de la Universidad de Oviedo que trató a la niña salvaje de Camboya: "Depende de cuáles hayan sido las carencias y a qué edad se han producido: no hay un manual de recuperación; en cualquier caso, hace falta promover mucho la comunicación y la mutua empatía, que serán las bases previas de cualquier aprendizaje... y ya solamente este objetivo requiere mucho tiempo y dedicación especializada". Anneliese Dörr, psicóloga de la Universidad de Chile: una persona que ha vivido una experiencia similar a la de Marcos puede reincorporarse "desde su diversidad, pero no desde las expectativas de las sociedad, encontrando un nicho donde se pueda reinsertar. Es decir, no en el mundo competitivo, individualista occidental, sino en un contexto más comunitario que no le exija las destrezas propias del mundo occidental, para el cual no tiene las herramientas necesarias". Marcos describe su regreso a la sociedad como el momento en que más miedo tuvo en su vida. "No sabía para donde tirar, sólo quería escaparme al monte". Cada una de las experiencias que vivió fue traumática: desde su primera visita a la barbería –cuando creyó que el barbero iba a degollarlo con su navaja- hasta las peleas con las monjas de un centro para convalecientes en Madrid donde pasó una temporada, que intentaban hacerlo dormir en una cama, un hábito, que según recuerda Janer Manila, le costó mucho adoptar. "Una vez alquiló un pequeño departamento y me lo mostró. En la habitación donde dormía no tenía ni cama ni muebles, había mantas por todo el suelo y una cantidad desparramada de hojas de revistas y periódicos arrugados, como si hubiese un animal ahí dentro. Cuando vi aquello y le pregunté si no estaría mejor en una cama, me dijo que no". Sin embargo, lo que más alteró a Marcos en un principio fue el barullo de la ciudad. "No podía con tanto ruido. Gente pa' acá, gente pa' allá, ¡como las hormigas! Pero las hormigas siempre van por un carril, y la gente iba de un sitio a otro”. El encuentro con su padre, sin embargo, no le produjo emoción alguna. Cuando la Guardia Civil lo localizó para reconocer a su hijo, el padre, un hombre ya viejo y casi ciego, volvió a encontrarse cara a cara otra vez con Marcos. "Cuando lo vi no sentí nada de nada", recuerda con indiferencia. "Lo único que me preguntó al verme fue: '¿Dónde está tu chaquetilla?', como si todavía pudiese seguir usando la misma ropa que tenía cuando me fui".
Las monjas de Madrid le enseñaron a desenvolverse, me cuenta. Cuando me sacaron de allí lo primero que tendrían que haber hecho es haberme metido en un colegio, enseñarme a hablar, a andar por el mundo. ¿Para qué me hacen hacer la primera comunión y el servicio militar? Marcos "Me enseñaron a comer, me pusieron una tabla en la espalda para caminar derecho porque yo andaba todo torcido de andar por la sierra", explica. Y recuerda también que lo tuvieron que poner en una silla de ruedas porque no podía caminar después de que le cortaron los callos de los pies. Lo que siguió fue un peregrinar de una ciudad a otra por diversos trabajos, más que nada en el sector de la hotelería, y un breve paso por el servicio militar. Por su ingenuidad y su falta de experiencia, muchas veces se aprovecharon de él y terminó viviendo en condiciones de miseria en Málaga. Hasta que la buena suerte y la generosidad de un policía retirado lo llevaron a Rante, un pequeño pueblo cerca de Orense, en Galicia.
Aunque Marcos acepta su realidad sin reproches -a lo largo de nuestra charla repite una y otra vez "lo que hay es lo que hay"- cree que su vida hubiese sido distinta si el Estado hubiese intervenido a tiempo. "Cuando me sacaron de allí lo primero que tendrían que haber hecho es haberme metido en un colegio, enseñarme a hablar, a andar por el mundo. ¿Para qué me hacen hacer la primera comunión y el servicio militar? ¿Para que supiera pegar tiros y matar gente?", dice, y por primera vez su voz denota rabia. En la guarida de Rante En Rante, donde Marcos vive desde hace cerca de 15 años, todos conocen su historia. Su casa es un poco como una guarida. El techo está decorado con huellas de lobos. Su morada es una casa pequeña de techos bajos -que bien podría ser una cueva- atiborrada de recuerdos: fotos, dibujos, una curiosa colección de encendedores y un patio repleto de flores y plantas. En la esquina de la sala hay un piano. Marcos aprendió a tocar de oído y no lo hace nada mal. Cuenta que tuvo alguna que otra novia, pero hoy está solo. Tiene muchos amigos, eso sí, y gente que lo quiere y lo ayuda. Ya no trabaja -cobra una media pensión por un accidente que tuvo cuando trabajaba en la construcción- pero siempre que puede echa una mano en el bar. Marcos es una persona muy buena, un poco infantil pero muy buen chico, se hace querer, siempre está aquí Maite, dueña del bar de Rante "Marcos es una persona muy buena, un poco infantil pero muy buen chico, se hace querer, siempre está aquí", dice Maite, la dueña del bar. Desde que está en Galicia ya no quiere ir a otra parte, aunque alguna que otra vez en algún momento oscuro se le cruzó por la cabeza regresar al monte. "Se me ocurrió muchas veces. Pero ya me había metido en esta vida y vi que había muchas cosas que allá no tenía, como la música o las mujeres. La mujer tira mucho", dice con una sonrisa pícara. "Ahora ya estoy acostumbrado a esto y me quedo acá".

http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2013/11/131101_marcos_lobos_salvaje_sierra_morena_lp

martes, 5 de mayo de 2015

LAS MISTERIOSAS LUCES DE SAN DIEGO


El canal local de San Diego NBC 7 pudo captar la semana pasada, desde una de sus estaciones, unas luces de colores rojo, azul y verde que parpadeaban en el cielo. Previamente el canal había recibido llamadas de varios residentes en la zona que habían visto esas mismas luces y querían informarse.
El origen de las luces parpadeantes aún no se ha podido confirmar. En un pricipio se pensó que podrían deberse al reflejo de las luces rojas que emite una torre cercana a la zona, pero la frecuencia del parpadeo no concordaba.
Otros testigos descartan que se tratase de un avión o drone. «Eran luces quietas que parpadeaban. Si hubiera sido un un avión o un drone se hubieran movido», explicó uno de los residentes.
Unas luces similares a estas fueron grabadas en febrero y marzo de 2015 en Bakerfield, California, cuando habitantes de la zona vieron unas luces azules brillando de forma extraña en el cielo.
El canal de televisión que logró captar las luces en San Diego contactó con el ejército por si podrían informarles, pero aún no han recibido una respuesta.

http://www.abc.es/internacional/20150505/abci-misteriosas-luces-aterrorizaron-diego-201505051350.html

EL UNIVERSO, UN GIGANTESCO HOLOGRAMA


Desde que nos levantamos hasta que nos metemos en la cama pensamos que el universo que nos rodea es tridimensional. Sin embargo, una nueva investigación realizada por la Universidad de Tecnología de Viena ha desvelado que el espacio podría contar con menos dimensiones de las que, en un principio, se creía. El estudio se basa en el «principio holográfico», el cual afirma que una descripción matemática del universo en realidad requiere una dimensión menos de lo que parece.
Así pues, lo que percibimos como tridimensional podría ser la imagen de dos procesos dimensionales en un enorme horizonte cósmico. No es la primera vez que se baraja esta teoría, pues ya fue propuesta hace menos de dos años por un equipo científico de la Universidad de Ibaraki en Japón y, el siglo pasado, por el físico teórico argentino Juan Maldacena (quien afirmaba que la verdadera acción se desarrollaría en un cosmos más simple y más plano donde no existe la gravedad).
Hasta ahora, el «principio holográfico» sólo se había estudiado en espacios exóticos con curvatura negativa (los cuales son muy diferentes al que presenta nuestro universo). No obstante, los expertos afirman ahora que esta teoría también se sostiene en un espacio-tiempo plano. Así lo ha determinado, en declaraciones recogidas por «ScienceAlert», Max Riegler, de la Tecnológica de Viena.
Hologramas Así pues, y según determinan los expertos, nuestro universo podría funcionar de forma similar a una tarjeta de crédito (cuyo holograma vemos en tres dimensiones, a pesar de contar con dos). Esta teoría coincide con la Maldacena, quien ya señaló en su momento que existía una correspondencia entre las teorías gravitacionales en espacios curvos (llamadas anti-de-sitter) por un lado, y las teorías de campo cuántico en espacios con una dimensión menos por otro.
La investigación explicaba, por lo tanto, que los fenómenos gravitacionales se describen en una teoría con tres dimensiones espaciales, que el comportamiento de las partículas cuánticas se calcula en una teoría con sólo dos dimensiones espaciales, y que los resultados de ambos cálculos se pueden asignar unos sobre otros. Algo que no era aplicable, en principio, a nuestro planeta.
Una teoría ya pensada Sin embargo, Grumiller ha barajado durante años la hipótesis de que esta teoría es aplicable también a nuestro universo (que es plano) y, ahora, su equipo ha publicado una investigación que lo confirma.
«Si la gravedad cuántica en un espacio plano permite una descripción holográfica de una teoría cuántica estándar, entonces debe ser por cantidades físicas, que pueden ser calculadas en ambas teorías, y los resultados deben estar de acuerdo», dice Grumiller. Especialmente una característica clave de la mecánica cuántica -el enredo cuántico- tiene que aparecer en la teoría gravitacional.
Cuando se enredan las partículas cuánticas, no pueden ser descritas individualmente. Forman un único objeto cuántico, incluso si se encuentran muy separadas. No es una medida de la cantidad de enredo en un sistema cuántico, llamada «entropía de entrelazamiento». Junto con otros científicos, Daniel Grumiller logró demostrar que esta entropía del entrelazamiento tiene el mismo valor en la gravedad cuántica plana y en una teoría cuántica de campos de baja dimensión.

http://www.abc.es/ciencia/20150428/abci-universo-holograma-201504281403.html

"RIO" DE MERCURIO LIQUIDO BAJO PIRAMIDE AZTECA


Sergio Gomez, un arqueólogo mexicano que desde hace seis años busca la tumba de un rey bajo la pirámide de Teotihuacan (ubicada en México) se ha topado hace pocas jornadas un extraño «río» de mercurio líquido. Tal y como ha informado el diario «The Guardian», este material ha aparecido en una cámara ubicada en el extremo de un túnel sagrado que permanecía cerrado
desde hace 1.800 años.
El hecho ha sido celebrado con júbilo por el experto, quien considera este curioso descubrimiento como una señal de que su objetivo está cerca. Gómez se suma a la teoría expuesta por varios de sus colegas según la cual las «grandes cantidades» de material podrían ser el preludio del descubrimiento del enterramiento. Y es que, el mercurio hallado bajo la pirámide de Teotihuacan (una de las ciudades más grandes de la época) podría simbolizar un río o un lago bajo la Tierra que habría sido creado en honor del difunto.
De hecho, esta no es la primera vez que se halla mercurio bajo una tumba de la zona (ya había aparecido anteriormente en la región maya, ubicada más al sur). Aunque sí es la primera vez que se encuentra en esta región pre-azteca.
Buscando más profundamente en el complejo, que comprende tres cámaras, Gómez espera encontrar el último lugar de descanso de un rey que ha permanecido oculto hasta ahora. Si este experto está en lo cierto, encontrar la tumba podría ayudar a resolver la incógnita de cómo se gobernaba la ciudad.
Teotihuacan, también conocida como la «morada de los dioses» en lengua azteca náhuatl, fue una de las ciudades más en alza de la época al contar con varias pirámides de piedra y 200.000 habitantes. Con todo, sigue rodeada por multitud de misterios debido a que sus habitantes no dejaron ningún registro escrito o explicación de por qué abandonaron la región mucho antes que los aztecas llegaran al poder en el siglo XIV.
Durante los años en los que el arqueólogo ha estado trabajando en el túnel se han encontrado decenas de miles de artefactos entre los que se destacan esculturas de piedra, joyería fina o conchas marinas gigantes. Sin embargo, la excavación se ha visto ralentizada en los últimos años debido a la humedad extrema y el barro.

http://www.abc.es/cultura/20150427/abci-mercurio-piramide-azteca-201504271404.html

lunes, 14 de julio de 2014

DISPOSITIVO ELÉCTRICO de 100.000 años encontrado...


¿Es posible que una avanzada civilización extraterrestre millones de años por delante de nosotros encontraron una manera de manipular el espacio-tiempo y tal vez incluso descubrieron una manera de viajar en el tiempo? Nosotros no poseemos la tecnología adecuada para visitar el pasado o el futuro, y nosotros ahora sabemos si estos viajes notables pueden hacerse realidad, pero quizás algún día en el futuro, los seres humanos se ven a sí mismos como verdaderos viajeros del tiempo. Si eso es cierto, entonces ya cuenta con viajes en el tiempo. Hay un gran número de artefactos increíbles mentirosos esparcidos por el suelo de sótanos abandonados, olvidados de los mayores museos de historia natural del mundo. En los rincones oscuros y polvorientos de estos museos, encontramos algunas de las claves de los mayores misterios de la humanidad. Artefactos extraños e improbables encontrados, estudiadas y descartadas son más comunes que la mayoría de la gente sabe. Miles de cosas se han descubierto que argumentan en contra del orden natural que los científicos han considerado como el registro oficial de la elevación de la humanidad. Entre ellos estaba el notable descubrimiento de una piedra incrustada con un enchufe de tres puntas que es aproximadamente 100.000 años. Este hallazgo arqueológico misterioso fue descubierto accidentalmente por el ingeniero eléctrico John J. Williams en 1998. 

Al igual que muchas otras piedras preciosas, aunque los artefactos infravaloradas, puede constituir una prueba de que las visitas extraterrestres al planeta Tierra ampliamente influenciados nuestros antepasados, por lo que llegaron a ser avanzado y civilizado y caminaron en la tierra mucho antes de que cualquiera de las culturas antiguas conocidas entró en existencia. Sobre la base de unos pocos, consultas preliminares con un ingeniero y geólogo, el artefacto tiene una apariencia de un componente electrónico integrado en una formación natural, piedra de granito sólido compuesto por cuarzo y feldespato - incluyendo porcentajes muy pequeños de mica - ya existía en el momento de la formación de la roca. Además, se asemeja a un conector XLR electrónica u otro componente muy similar y revela ningún rastro de haber sido pegadas o soldadas. Se muestra una débil atracción magnética, y las lecturas de ohmios metro revelar que tiene una resistencia próxima a la de un circuito abierto. El enchufe de tres clavijas está en manos de una matriz de un origen por lo tanto, mucho indeterminable. La pieza diámetro de 0,3 pulgadas no parece ser fabricados de madera, plástico, goma, metal, o algún otro material reconocible.

martes, 1 de julio de 2014

LA CASA DE LOS ESPEJOS


En la ciudad de Cádiz existe un caserón abandonado desde hace años en la que se dice que habita el espíritu de una chica asesinada por su propia madre. Su fantasma parece seguir viviendo en los espejos que hay en el casa… En la parte antigua de la ciudad española de Cádiz, por la hermosa zona costera de la Alameda Apodaca y frente al monumento del Marqués de Comillas, se yergue imponente una elegante casa de tres pisos y abundantes ventanas que evoca con su arquitectura épocas pasadas. Cuenta la leyenda que en aquella casa vivía un importante almirante junto a su esposa y su hija. El almirante, que adoraba y consentía a su hija más de la cuenta, le traía un nuevo espejo cada vez que volvía de uno de sus viajes a tierras americanas. Su hija coleccionaba espejos; y así, como un reflejo del afecto que el almirante sentía por su hija, con el paso de los años la casa se fue llenando de espejos en los cuales la hermosa chica podía mirarse una y otra vez satisfaciéndose con aquella belleza de la cual su padre presumía ante sus amigos y compañeros. Mientras su madre, sumida en las espesas sombras del olvido, sufría cada vez más celos y su resentimiento hacia su propia hija crecía y crecía cada vez mas. A medida que el tiempo pasaba, las discusiones y peleas entre madre e hija cada vez eran más frecuentes en los periodos en que el almirante se ausentaba. La relación madre-hija estaba cada vez más contaminada por el secreto odio que había empezado a crecer en la madre, por un sentimiento tan bajo y tan ciego que acabó por arrastrar al crimen a la esposa del almirante.En uno de aquellos viajes de su esposo la mujer del almirante aprovechó para poner veneno en una bebida y así acabar de una vez y para siempre con aquella hija a la cual terminó viendo como una rival a la que debía liquidar para recuperar el amor que le había sido robado…
Cuando el padre de la joven regresó, se deshizo en llanto al saber que su amada hija había muerto. Según la esposa una terrible enfermedad fue la causa de la muerte. No obstante, mientras el padre lloraba desconsoladamente en la habitación de su hija, en uno de los espejos que más apreciaba su hija apareció como en un mensaje enviado desde el más allá la escena de lo que realmente sucedió y pudo ver como su esposa ponía matarratas en la comida, un veneno que deterioró a su hija hasta que finalmente murió tras una larga agonía…Atónito y lleno de ira ante la amarga verdad, el almirante obligó a su esposa a confesar el crimen y se encargó de hacer que fuese condenada a pasar el resto de sus días tras la soledad de las rejas en alguna mugrienta prisión. Sin embargo y pese a haberse hecho justicia, el viejo marinero nunca más pudo vivir en aquella enorme casa en que cada espejo le recordaba a su hija perdida. Por eso se marchó lejos sin importar las consecuencias (dicen que no se volvió a saber de él), dejando tras de sí una casa que permanecería abandonada durante décadas.
Durante ese tiempo la historia de la casa de los espejos y lo que en ella ocurrió empezó a hacerse más conocida y algunos osados jóvenes aprovechaban la noche para entrar en ella a escondidas y demostrar su valentía o investigar si era cierto que allí aún residía el alma en pena de la chica asesinada. Las personas se adentraban en el viejo caserón aseguraban que en la planta superior de la vivienda se podían escuchar llantos y lamentos de niña y en el silencio de la noche el sonido parecía rebotar de forma extraña en los espejos, como si el sollozo proviniera de cada uno de ellos… Pero si hay algo aún mas escalofriante es el relato de aquellos que osaron romper uno de los espejos, según cuentan en los fragmentos de estos no se reflejaba su rostro, como si el trozo de espejo se negara a devolver su imagen, en su lugar y si uno era tan imprudente como para mirarlo fijamente el suficiente tiempo aparecería la niña muerta reflejada, asomando lentamente su cara con una expresión de ira que haría palidecer al más valiente. Normalmente aterrorizados huían los más rápidamente posible del lugar y mientras escapaban podían ver por el rabillo del ojo como la niña les observaba desde dentro de los espejos que aún seguían intactos.
Actualmente la casa ha sido restaurada, sus paredes se han pintado de verde y en su entrada se ha colgado un cartel que dice: “Alameda Apodaca S.L. Venta de Viviendas de Lujo”. No obstante toda esa fachada es una máscara vacía que no engaña a nadie pues, todo el que conoce la leyenda y cree en fantasmas, mira con cierto temor o respeto aquella casa en la que hace apenas unos pocos años los jóvenes seguían organizando incursiones en grupo o concursos para ver quién se atrevía a permanecer más tiempo dentro del caserón. Ninguno se atrevió a entrar por segunda vez…

miércoles, 25 de junio de 2014

UN CIENTÍFICO NORTEAMERICANO AFIRMA QUE NO EXISTE LA MUERTE




El investigador norteamericano Robert Lanza afirma que tiene pruebas definitivas para confirmar que la vida después de la muerte existe y que de hecho la muerte, por sí misma, no existe de la manera en la que la percibimos.
La vida despues de la vida
Lanza argumenta que la respuesta a la pregunta “¿Qué hay más allá de la muerte?”, cuestión sobre la cual los filósofos llevan siglos reflexionando, radica en la física cuántica, y en concreto en la nueva teoría del biocentrismo.
La vida después de la vida
Según este investigador norteamericano, de la Escuela de Medicina de la Universidad Wake Forest, de Carolina del Norte, la solución a esa cuestión eterna consiste en la idea de que el concepto de la muerte es un mero producto de nuestra conciencia, según relata la edición digital de The Independent.
Lanza afirma que el biocentrismo explica que el universo solo existe debido a la conciencia de un individuo sobre él mismo. Lo mismo sucede con los conceptos de espacio y tiempo, que este ciéntifico explica como “meros instrumentos de la mente”.
En un mensaje publicado en su sitio web, Lanza argumenta que con esta teoría el concepto de la muerte como la conocemos “no existe en ningún sentido real”, ya que no hay verdaderos límites según los cuales se pueda definir.
“Esencialmente, la idea de morir es algo que siempre se nos ha enseñado a aceptar, pero en realidad solo existe en nuestras mentes”, opina Lanza. Asimismo, evidentemente, creemos en la muerte porque nos asociamos con nuestro cuerpo y sabemos que los cuerpos físicos mueren.
Lanza señala que el biocentrismo es similar a la idea de universos paralelos, la hipótesis formulada por físicos teóricos según la cual hay un número infinito de universos y todo lo que podría suceder ocurre en alguno de ellos.
En términos de cómo afecta ese concepto a la vida después de la muerte, el investigador explica que, cuando morimos, nuestra vida se convierte en una “flor perenne que vuelve a florecer en el multiverso” y agrega que “la vida es una aventura que trasciende nuestra forma lineal ordinaria de pensar; cuando morimos, no lo hacemos según una matriz aleatoria, sino según la matriz ineludible de la vida”.

http://asusta2.com.ar/2014/04/16/un-cientifico-norteamericano-afirma-que-no-existe-la-muerte/#more-9068

LA CIUDAD AMURALLADA DE KOWLOON; LA CIUDAD DE LA OSCURIDAD


La historia de Kowloon es una historia de crimen, corrupción y miseria. Pero también es una historia apasionante, sobre su pequeño emplazamiento, de apenas 26,000 metros cuadrados, que conformaba un microcosmos dentro de una ciudad mucho mayor.
La antigua Ciudad Amurallada de Kowloon fue una anomalía política, una pequeña parcela de territorio perteneciente al gobierno chino, pero encuadrada dentro de Hong Kong, en el tiempo en que esta ciudad era una colonia británica.
La ciudad de la Anaquia
El establecimiento de la ciudad se remonta a la dinastía Song. Durante aquella época, era un puesto de vigilancia contra los piratas de la zona que amenazaban el comercio de sal. La ciudad estaba situada en la Península de Kowloon, junto a la Isla de Hong Kong, y fue reconstruida a mediados del siglo XIX como fortaleza.
Cuando la isla de Hong Kong fue cedida al imperio británico en 1842, las autoridades chinas creyeron necesario mantener un punto de control para supervisar la actividad de la zona y el cumplimiento de los acuerdos. Kowloon fue el lugar elegido, convirtiéndose en un enclave chino dentro del territorio británico (algo parecido a lo que representa Gibraltar hoy en día).
Ciudad oscura de Kowloon 
El convenio para la anexión de Nuevos Territorios firmado entre China y Gran Bretaña para la cesión de tierras excluía a la Ciudad Amurallada, lo que permitía a China mantener una tropa en el lugar, mientras no entorpeciese la actividad británica. En aquella época, la población de Kowloon no llegaba a 700 personas. Sin embargo, tan sólo un año después, Gran Bretaña se arrepintió del acuerdo y, de forma no oficial, decidió acabar con la base militar existente, atacándolo en 1899.
A pesar de ello, una vez destruido el emplazamiento militar, la Ciudad Amurallada de Kowloon siguió permaneciendo en un limbo legal, fuera de la ley británica pero en el corazón de la colonia. Se desarrolló como un vecindario típicamente chino, con sus propias costumbres. Dado que su comercio no representaba ningún peligro, las autoridades británicas dejaron evolucionar en paz a la ciudad, factor clave para su desarrollo.
Al ver la ciudad desde el aire, impresiona la enorme densidad de edificios de la misma, sin dejar apenas resquicios entre los mismos. Las casas se levantaban unas sobre otras, hasta un límite de 14 plantas, marcado porque era el máximo al que se podía llegar para no entorpecer el tráfico aéreo de la vecina Hong Kong, cuyos aviones pasaban rozando las azoteas de las casas.
Estructura de la ciudad de Kowloon
Los edificios de la ciudad se apiñaban unos junto a otros, siendo las calles más amplias de apenas un metro de anchura. Es entonces cuando uno se explica porque la ciudad se mantenía en pie, a pesar de la desastrosa construcción: las casas, simplemente, se apoyaban unas sobre otras. Nuevos edificios se erigían encima de las azoteas de los antiguos. Sin arquitectos ni ingenieros, simplemente se construía al azar, apoyándose en el edificio colindante. De este modo, las calles se estrechaban cada vez más a medida que la ciudad crecía.
El progresivo crecimiento de los edificios, sin embargo, respeto un único espacio: el templo Tin Hau, construído en 1951 y situado en el centro de la ciudad. Dicho templo perdió progresivamente todo atisbo de luz solar a medida que los edificios crecían a su alrededor, hasta que tuvieron que protegerlo con una rejilla para impedir que cayera basura sobre el mismo.
Las únicas dos normas de construcción eran la ya conocida del límite de altura y una segunda norma que establecía que la instalación eléctrica estuviera al descubierto para poder abordarla en caso de incendio, dando lugar a una maraña de cables y tuberías que cruzaban todas las calles de la ciudad e impedían el paso de la ya de por sí escasa luz solar que recibían. En cuanto al suministro de agua, ocho puntos de agua proveían a la totalidad de la población, cortesía de las autoridades de la vecina Hong Kong.
La ciudad amurallada de Kowloon
Tras el final de la Segunda Guerra Mundial y la rendición de Japón, el recinto se convirtió en un reducto donde se agrupaban los habitantes ilegales, los que ya había y, sobre todo, los recién llegados, cuyo número aumento en 1949 tras la fundación de la República Popular China, que provocó la llegada de cientos de nuevos refugiados.
Kowloon, La ciudad de la Oscuridad
Kowloon era también conocida como “la ciudad de la oscuridad”, debido a que el apiñamiento de edificios había relegado a la ciudad a vivir iluminada de día y de noche por la luz de las lámparas fluorescentes. La inexistente planificación urbanística provocaba que las calles tuvieran apenas un metro de anchura lo que, unido a la altura de los edificios, que llegaban hasta las 14 plantas antes mencionadas, convertía a la luz solar en un lujo sólo al alcance de las azoteas y los habitantes de los pisos superiores.
La Anarquía en Kowloon
La ciudad de Kowloon era una especie de estado al margen de la ley, autoregulada y autosuficiente. Era la ciudad más independiente que ha conocido la historia de la humanidad, un espacio al margen del resto del mundo en el que no existía la autoridad. La vida en la ciudad era, según sus habitantes, un “armonioso estado de anarquía”. A pesar de que la policía de Hong Kong no entraba en la ciudad, existía en la misma un grupo de voluntarios que ejercían funciones de vigilancia y, en general, trataban de mantener la paz.
La ciudad china sin ley
Los Británicos intentarón desalojar Kowloon en numerosas ocasiones, hasta que finalmente desistieron en 1948. La ciudad se convirtió entonces en un enclave irreductible con una intensa actividad comercial. Dicha actividad comprendía sobre todo el tráfico de opio y alcohol, así como la prostitución, ante la incapacidad legal de la policía de Hong Kong para actuar en el recinto.
La “ciudad sin ley” era conocida por sus excesos, sus fumaderos de Opio, sus traficantes de cocaína, sus casinos, los puestos de comida en los que se servía carne de perro y las fábricas secretas de falsificaciones diversas. Por otra parte, Kowloon también era famosa por la cantidad de dentistas que trabajaban en la ciudad, de forma totalmente antihigiénica, debido a podían ejercer sin licencia y sus precios eran asequibles para la fuerte demanda de Hong Kong.
Kowloon la ciudad de la oscuridad
Con el tiempo, tanto las autoridades británicas como las chinas calificaron de intolerable la situación del recinto, debido al elevado índice de criminalidad y las insalubres condiciones de vida, acordando finalmente su demolición en 1987. En 1991 comenzo a desalojarse la ciudad, que por aquel entonces había alcanzado la impresionante cifra de 50,000 habitantes. Esto arrojaba una densidad de población de 1,900,000 habitantes por kilometro cuadrado, convirtiendo a la antigua Kowloon en la ciudad más densamente poblada de la historia de la humanidad. Para tener una idea de lo que esto significaba, la densidad de población de Nueva York es de 91 personas por hectárea. La de Kowloon, en comparación, era de 13,000 personas por hectárea.
Ciudad oscura de Kowloon
Al evacuar la ciudad, sus habitantes fueron reubicados y recibieron ayudas económicas, aunque a pesar de ello muchos se resistían a abandonarla, considerando insignificantes las indemnizaciones. No sería hasta 1993 cuando por fin se vació la ciudad y comenzó la demolición.
Sin embargo, en sus últimos años, antes de destruir la ciudad por completo, se aprovechó para filmar varias películas en la misma, Jackie Chan, por ejemplo, protagonizó una cinta de artes marciales titulada “Crime Story”, que incluía escenas de las explosiones reales. Otra de las películas rodadas en Kowloon fue “Bloodsport”, de Jean-Claude Van Damme. El opresivo y oscuro aspecto de la pequeña ciudad la convertía en un auténtico infierno urbano, un paisaje que inspiró también videojuegos como “Shenmue II”.
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